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La práctica espiritual

En las píldoras de sabiduría femenina que hoy te traigo me gustaría contarte lo mucho que me ha ayudado incorporar en mi día a día la práctica espiritual para conectar con la mejor versión de mi misma.

Hay miles y miles de caminos para alcanzar este estado de plenitud y no hay uno que sea mejor que otro. De hecho, por mi experiencia te puedo decir que cada una de nosotras tiene sus técnicas y sus métodos, pero todas llegamos a un mismo lugar: si realizas una práctica espiritual vas a lograr alcanzar un estado de paz interior, una mayor conexión contigo misma y con el todo, y un mayor autoconocimineto.

Se trata, en realidad, de un acto de profundo amor y compromiso contigo mismas.

En la píldora de hoy te hablo de las herramientas que a mi me han servido para conectar profundamente con el Sagrado Femenino y llegar a corporizar la ciclicidad que le caracteriza. Así es como vivo la espiritualidad. Sin embargo, te invito a que escuches a tu corazón y pruebes las distintas opciones que se pueden estar presentando en tu vida, para quedarte con la que más resuena contigo y comiences una rutina diaria que hará que tu vibración se eleve.

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La espiritualidad femenina y el cuerpo

Cuando practicamos una espiritualidad que involucra una conexión con lo femenino necesariamente tiene que estar incluido el cuerpo, porque la espiritualidad femenina se vive a través del cuerpo, no desde la mente. La práctica espiritualidad vivida desde lo femenino se realiza a través del hecho de corporeizar a la Diosa y empoderarnos desde ahí.

Practicar la espiritualidad femenina significa que entender que la energía femenina tienes dos cualidades fundamentales: es cíclica y es creadora de vida. Empoderarnos a través de esta espiritualidad significa honrar el cuerpo, abrazar nuestra ciclicidad y entender cómo funciona nuestra creativa interna. En ella encontramos momentos de luz y momentos de oscuridad, momentos de creación y de destrucción. Estos momentos de destrucción son fundamentales porque son los que nos permiten vaciarnos para volver de nuevo a ser capaces de crear vida.

Somos muchas las mujeres que sentimos un anhelo enorme de crear vida, cualquier tipo de vida, ya sea un bebé, un proyecto, un libro o una simple receta de cocina… Todo eso es vida… surge de nuestra capacidad creadora y de la unión de nuestras dos energías internas: la femenina y la masculina… Sin embargo, aunque sentimos ese anhelo enorme, no nos sentimos capaces de crear porque nuestro útero, que es nuestro centro de creación, está lleno de energía estancada que ya murió, y en él no puede florecer nada nuevo.

El útero es una vasija receptiva que siempre está absorbiendo energía:

la que dejamos entrar desde el exterior y la que introducimos nosotras mismas. La que entra desde el exterior suele hacerlo a través del acto sexual con otra persona, y es muy importan que seamos selectivas. Aquellas que introducimos nosotras misma suele ser a través de emociones densas, aquellas que nos desvalorizan, nos hacen sentir pequeña y que no merecemos ser creadoras de la vida que soñamos… Todas estas emociones estancan las aguas que gobiernan nuestro útero.

El hecho de ser brutalmente honestas con nosotras mismas y darnos cuenta, desde la vulnerabilidad más profunda, que debemos enfrentarnos a nuestras sombras y alquimizar nuestras emociones densas es lo que nos llevará a abrazar nuestra soberanía y nuestra maestría como mujeres. Porque es ahí, precisamente, donde está nuestra fuerza: en un corazón que es a la vez humano y salvaje, que se sabe capaz de crear vida desde la composta que le ofrece aquello que ya murió.

Herramientas para la Alquimia Emocional

Hemos olvidado que tenemos a nuestro alcanza muchas herramientas que nos ayudan en el proceso de alquimizar nuestro cuerpo y nuestras emociones, y que forman parte de la práctica espiritual vivida desde lo femenino.

1. El ciclo menstrual

La primera de ellas es nuestro propio ciclo menstrual, un acto de pura alquimia que nuestro cuerpo realiza una vez al mes, por el cual nos liberamos física, emocional, psíquica y energéticamente. Y esto sucede seamos conscientes o no… lo bonito sería que tomáramos conciencia de todo aquello que queremos dejar ir cada vez que sangramos y prepararnos para es momento en el que morimos un poquito para volver a renacer.

Pero el ciclo menstrual no es la única herramienta con la que contamos. También tenemos otras herramientas ancestrales que nos ayudan en el proceso, como son el womb yoga, la respiración ovárica, la danza alquímica y los huevos vaginales.  Voy a hablarte un poquito de cada una de ellas para que puedas incorporarlas a tu vida. 

2. Womb Yoga o Yoga del Útero

El Womb yoga o yoga del útero nos permite conectar de una manera profunda con nuestra matriz y empezar a entender cómo creamos y destruimos desde ahí. Trabaja desde el Sagrado femenino, es decir: desde la ciclicidad, tanto la interna, la de nuestro cuerpo, como la externa, la que marca la naturaleza. Para ello toma como mapa la Rueda del Año, con las ocho festividades principales del año, para trabajar con la energía disponible en cada momento. Así entendemos los momentos que son más propicios para crear y aquellos que son más propicios para soltar. Y lo hacemos a través del cuerpo y su movimiento. Porque la vida es precisamente eso: movimiento.

3. La Respiración Ovárica Taoísta

La respiración ovárica es un sistema que reúne diversas secuencias de respiración consciente y movimiento que nos ayudan a contactar con el potencial energético que reside en nuestro cuerpo de mujer, y concentrarlo en los ovarios, el útero y el pecho, para aprender a utilizarlo a favor de nuestra propia sanación.

Es un proceso de sensibilización, conciencia, limpieza y purificación energética. Porque, una vez que tomamos contacto con esta poderosa energía que habita en nuestro interior entramos en una segunda fase de distribución y sanación alquímica. Este proceso nos permite mantener el flujo energético de nuestro cuerpo fluido y libre, y así, no sólo prevenir y tratar enfermedades, sino también vivir una vida más plena y fértil.

Esto es utilizar nuestra energía sexual, nuestro fuego sagrado, de forma destructiva. Esto no quiere decir que sea negativa, al contrario. Es rendirnos al hecho de que hay algo que debemos dejar morir y transmutarlo para poder abrirnos a lo nuevo y, una vez que hemos hecho esto, entonces sí: utilizar el fuego sagrado en su polaridad, para crear. Si lo entendemos así, nos damos cuenta que la destrucción es tremendamente compasiva y un acto de amor incondicional hacia ti misma.

4. Danza Alquimica Femenina

La danza alquímica nos permite abrir nuestro canal central para permitir que las energías creativas fluyan con libertad y sin obstáculos. Para ponerte un ejemplo simple: este canal central es como una tubería. Si está obstruida, la energía no puede pasar. Para poder limpiar y purificar todo nuestro canal central trabajamos con la Kundalini, esa serpiente enroscada en nuestro útero que, con la ayuda de la música, el movimiento libre y la energía de la Madre Tierra, va desbloqueando y abriendo cada uno de los chakras y va dejando libre el canal central para que la energía de la Madre cósmica descienda y seamos, junto a ella, co-creadoras de toda nuestra existencia. Es permitirnos bajar el cielo a la tierra. Esa es la gran enseñanza de la espiritualidad femenina.  

5. Los Yoni Egss o Huevos vaginales

Los huevos vaginales son instrumentos a través de los que cultivamos nuestra energía sexual interna y a través de los que sanamos y transmutamos memorias almacenadas en nuestros genitales. Con ellos podemos potenciar la unión entre el útero y el corazón, resignificar la sexualidad, transmutar los lazos energéticos, soltar el dolor de los abusos del pasado y reconciliarnos con nuestra energía masculina interna.

A modo de cierre

Desbloquear nuestro cuerpo a un nivel emocional y energético a través de todas estas prácticas tiene consecuencias también a un nivel físico. Mejora la tonicidad general de nuestro cuerpo y, en especial, de los músculos del suelo pélvico. Reduce los dolores menstruales, la tensión pre-menstrual, regula las menstruaciones y nuestro sistema hormonal, aumenta nuestra fertilidad, desarrolla nuestra sensualidad, nuestra sexualidad y también nuestra capacidad de gozo.

Y, con todo ello, reforzamos nuestra autoestima porque todas estas herramientas nos permiten volver a asumir nuestro poder a través de nuestro propio cuerpo y nos permiten entrar de nuevo en una profunda conexión con nosotras mismas y extraer de nuestro interior toda nuestra luz, con la ayuda de nuestra parte más oscura y salvaje. Nos ayudan a entender que, en la unión de las polaridades, masculino-femenino, luz-oscuridad, está la clave para ser mujeres completas.

Te invito a abrazar tu soberanía y a conocer todas estas prácticas en La Espiral, la membresía de la escuela

Rosa Mística

La práctica espiritual

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