En esta nueva lección del día nos adentramos en las estaciones y en cómo se manifiestan en nuestro cuerpo. Comenzamos con el Invierno y las características físicas de la fase menstrual. Hablamos de nuestra sangre (cantidad, textura, color, olor y duración) y de cómo prevenir el dolor menstrual.


La menstruación es el sangrado normal que tenemos cuando el óvulo que fue expulsado del ovario para ser fecundado no es fertilizado. En esta fase del ciclo menstrual es cuando el endometrio, que se había estado haciendo grueso como preparación para recibir, implantar y nutrir al óvulo fecundado, se desprende. Un par de días antes del desprendimiento del endometrio, los estrógenos y la progesterona han bajado hasta sus niveles mínimos, para empezar a subir de nuevo durante el primer día de la menstruación. 

La menstruación no es sangre como la que corre por nuestras venas, sino que es una mezcla compuesta de sangre, moco fértil y restos de endrometrio. Nuestra sangre menstrual tiene una enorme cantidad de células madre, nutrientes y minerales. Pero también es una sangre contaminada.

Un estudio reciente de la Universidad de Granada, realizado por las doctoras   Enriqueta Barranco y Olga Ocón, ha demostrado que la sangre mesntrual contiene parabenos y benzofenomas, procedentes de los cosméticos que utilizamos y de nuestro estilo de vida.

Para la doctora Barranco, la relación entre la presencia de estos químicos y el aumento de los casos de dolor menstrual y endometriosis está clara. Los parabenos se parecen mucho desde el punto de vista molecular a los estrógenos, por lo que cuando estos químicos pasan al organismo producen un efecto disruptor.

Así que más que sangre sucia, como nos han hecho creer, quizá se trate de una sangre ensuciada y contaminada por lo productos que consumimos.

El poder de nuestra sangre menstrual

El número de días que menstruas y la cantidad y características del sangrado pueden variar de un ciclo a otro, y según la época de la vida en la que te encuentres. Por eso, es importante que te fijes en cinco aspectos: la duración, la cantidad, el color, la textura y el olor.

La regla puede durar entre tres y siete días. Decimos que la regla ha terminado cuando ya no sale nada más de la vagina o cuando el flujo vuelve a ser blanco o transparente.

El flujo normal de una menstruación es alrededor de 25 a 80 mL, o aproximadamente cuatro cucharadas. Sin embargo, la cantidad varia cada día. Los primeros dos días son los que expulsamos más cantidad y luego va dismunuyendo, hasta ser solo flujo vaginal teñido de marrón.

La regla tiene un color diferente cuando acaba de salir de la vagina y al cabo de un rato. Esto se debe a que se oxida al entrar en contacto con el aire.

El color del sangrado va cambiando a medida que avanza la menstruación. El primer día es más bien rojo y los días posteriores se va oscureciendo hasta volverse marrón.

En un estudio publicado por el Instituto Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) se recomienda utilizar el color de la sangre menstrual como un indicativo de la salud de la mujer. Igual que tradicionalmente se ha usado la orina o las heces, también puedes saber cómo está tu salud según el color de tu sangre menstrual.

Como siempre os digo, cada mujer es única, por eso hay que mirar muy atentamente nuestra menstruación y no compararla con otras mujeres. Si ves un cambio importante y llamativo en la textura y el color de tu sangre menstrual, consulta siempre con tu ginecólog@.

Aquí te dejo una guía que puede ayudarte:

  • Sangre menstrual de color rosa: bajos niveles de estrógenos, sobre todo si tienes poca cantidad. Puede ser causada por ejemplo, por un alto esfuerzo físico, porque tienes ovarios poliquísticos o porque tu cuerpo se está preparando para la menopausia.
  • Consistencia aguada: puede indicar una falta de nutrientes importante.
  • Sangre menstrual de color marrón oscura: indica que la sangre es antigua. Posiblemente partes del tejido endometrial que se han oxidado al tardar más en salir al exterior. Es completamente normal y muy habitual.
  • Muy espesa y con grandes coágulos: puede conllevar un desarreglo hormonal importante. Una dieta menos inflamatoria sin lácteos, gluten ni soja puede ayudarte a ver algún cambio.
  • Sangre menstrual anaranjada: probablemente tengas una infección o incluso hayas padecido un aborto espontáneo.
  • Sangre menstrual roja vibrante: si ves este color quiere decir que tienes una menstruación sana. Si la ves más clara de lo normal puede deberse a que sea sangre joven, al contrario de lo que pasa cuando sale marrón.

Cómo prevenir el dolor menstrual

Puede ser normal sentir unas pequeñas molestias en los momentos en los que se inicia el sangrado. Esto es así porque es la señal que emite tu cuerpo para avisarte. La manera en la que nuestro cuerpo se comunica con nosotras para que hagamos lo que necesita es a través del malestar y el bienestar. Cuando todo está bien, es decir, la mayor parte del tiempo, tu cuerpo te manda sensaciones físicas y emocionales de bienestar. Si algo va mal y quiere que te muevas y lo cambies, te provoca malestar.

La menstruación es una función fisiológica como beber, defecar o dormir. Cuando el cuerpo necesita que realices una función fisiológica te envía una señal de alerta en forma de un ligero malestar para visarte y obligarte a llevarla a cabo. Si no le haces caso, intensificará ese malestar hasta convertirlo en dolor, una señal de alarma que irá en aumento hasta que hagas lo que el cuerpo te está pidiendo. En cambio, si satisfaces su necesidad, el cuerpo te premiará con una buena dosis de placer.

Cuando el cuerpo siente la necesidad de evacuar la regla emite una sensación desagradable de tensión, hinchazón y peso en el útero y el bajo vientre. Si no le hacemos caso, entonces nuestro cuerpo emitirá una señal de alarma con calambres en el útero, dolor en el bajo vientre y mal humor. Sin embargo, si lo escuchamos y atendemos esa necesidad, si evacuamos la menstruación, sentiremos placer y buen humor.

De este modo, si escuchas la señal de alerta de que debes evacuar la regla y lo haces enseguida, no deberías sentir dolor, solo un ligero malestar y un placentero alivio justo después.

El problema es que, como nos hemos desconectado de nuestro útero, nos cuesta mucho escuchar sus necesidades. Como señala Christiane Northrup, el 60% de las mujeres sufren de dolores menstruales. Un porcentaje menor son incapaces de funcionar durante uno o más días al mes debido a la intensidad del dolor. 

El hecho de que en nuestra cultura la mayoría de mujeres sufran de dolores menstruales es una indicación muy clara de que algo va mal en nuestra relación con nuestro cuerpo. Esto testimonia que hemos perdido mucha conexión con nuestra sabiduría menstrual. 

Hay algunos trucos que puedes incorporar a tu vida cotidiana para prevenir el dolor menstrual o reducirlo cuando ya haya aparecido.

Unos días antes de la regla:
  • Empieza a bajar el ritmo de tus actividades y descansa más.
  • Come de forma saludable, eliminando o reduciendo la ingesta de harinas refinadas y azúcar.
  • Mueve el cuerpo: cuando menstruas tu musculatura uterina hace un gran esfuerzo para abrir el cuello del útero y expulsar el sangrado. Pero el útero no esta flotando en el vacío, sino que está conectado con su alrededor y el reto del cuerpo: el suelo pélvico, la pelvis, el abdomen, los muslos… para que la regla no duela, todos los órganos implicados tienen que estar en buena forma, lo cual se consigue ejercitándolos regularmente. Y hay un ejercicio que tonifica, caliente, estira y relaja esta zona: bailar… especialmente si son movimientos que incluyen mover la pelvis de forma circular y desarrollan la musculatura de los glúteos, los muslos y las piernas.
Cuando tienes la regla:
  • Descansa todo lo que te pida el cuerpo
  • Añade alimentos que lleven mucho hierro, como las espinacas o la remolacha. Bebe infusiones de salvia y artemisa, o cúrcula latte.
  • Calienta, estira y relaja el suelo pélvico. Baila escuchando tu cuerpo y mueve todo lo que duela, en el cuerpo y en el alma.
  • Mantén caliente tu vientre y espalda, o aplica calor con una bolsa de agua caliente.
  • No uses copa ni tampón cuando tengas dolor menstrual porque lo intensificará.
este artículo se publicó por primera vez el 1 de febrero de 2021.

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