fbpx Skip to content
Escuela Rosa Mystica_Venus, la Luna y Lilith. La triada del sagrado femenino

Venus, la Luna y Lilith: la tríada del Sagrado Femenino

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email

Venus, la Luna y Lilith: el llamado de la tríada femenina

Hoy quiero invitarte a entrar en un templo antiguo.
Un templo que no está hecho de piedra, sino de memoria, de sangre, de deseo y de alma.

En este espacio sagrado viven tres fuerzas primordiales del Femenino:
Venus, la Luna y Lilith.

No son arquetipos separados.
No son energías que puedas elegir o descartar.
Son tres llaves de un mismo misterio. Son la tríada del Sagrado Femenino.

Cuando una de ellas es negada, reprimida o excluida, la mujer soberana no puede revelarse.
La Emperatriz no se sienta en su trono.
La Reina interior permanece fragmentada.

Este podcast es una invitación a recordar,
a integrar, y a regresar a tu trinidad femenina.

Venus: La luz del Sagrado Femenino

Comenzamos con Venus, la luz del sagrado femenino.
La expresión visible de lo divino encarnado en el cuerpo de una mujer.

Venus no es superficialidad, ni seducción vacía.
Venus es presencia, amor irradiado desde el corazón. Es deseo, gozo y placer divino encarnado en un cuerpo que se sabe plenamente humano. 

Nos habla de merecimiento y del valor que nos damos a nosotras mismas.
Encarnamos a Venus en el momento en el que una mujer sabe quién es y no necesita justificarse.

Pero hay algo que muchas veces olvidamos:
Venus no nace en la luz.

Venus desciende.
Desciende a los mundos internos, al inframundo del alma,
a los espacios donde hemos perdido poder, deseo, dignidad o voz.

El viaje de Venus es un viaje iniciático:
en cada puerta se desprende de una capa, de una identidad, de una máscara.

Y aquí es donde aparece la Luna…
porque ninguna Venus puede descender sin la Luna.

La Luna: La memoria, la emoción y la niña interior

La Luna es la guardiana de la memoria ancestral.

Cuando las enseñanzas del ciclo de Venus estaban ocultas y eran custodiadas en la clandestinidad por las sacerdotisas de la rosa, fue la Luna la que mantuvo el vínculo de las mujeres con lo sagrado femenino. 

Ahora que estas enseñanzas están de moda, no te dejes llevar por mensajes erróneos que dicen que la Luna eclipsó a Venus o que la Luna no representa lo femenino… porque sí lo representa. Representa uno de tres aspectos del divino femenino que debemos integrar. Probablemente, el primero de ellos.

La Luna es la guardiana de nuestro mundo emocional y rige nuestros aguas internas, nuestros ciclos. Nos habla de nuestras necesidades afectivas y de cómo nos sentimos amadas. Si no conocemos cuál es nuestro lenguaje del amor, difícilmente Venus va a poder encarnarlo…

La Luna representa también a nuestra niña interior. Nuestros dones y nuestros talentos, esos que Venus utiliza para desplegar su magnetismo; pero la Luna también nuestras heridas y nuestros traumas. 

Nos habla de lo que fue sentido y no expresado,
de lo que fue vivido y no integrado.

La Luna abre las puertas del descenso de Venus porque sin sentir, no hay iniciación.
Sin atravesar la emoción, no hay soberanía.
Sin mirar la herida, no hay trono.

Muchas mujeres quieren encarnar a Venus —la mujer luminosa, creativa, amorosa, sensual, magnética — pero rechazan a la Luna: sus cambios de humor, su sensibilidad, su necesidad de recogimiento.

Y entonces Venus queda incompleta.
Brilla, sí… pero no reina.

Venus es la maduración de la Luna. Por eso es la Luna la que abre las puertas de la iniciación, tanto en el descenso, cuando hacemos un trabajo de sombra, como en el ascenso, cuando revelamos nuestra luz. 

Y en cada una de estas puertas lunares…
nos espera Lilith.

Lilith: la sombra, la mujer salvaje, la guardiana del umbral

Lilith es la guardiana del umbral. No viene a destruirte. Viene a desnudarte.

Lilith es la fuerza que dice: “Si quieres avanzar, no puedes seguir mintiéndote”.

Es la mujer salvaje. La que no se adapta. La que no se disculpa por sentir rabia, deseo, tristeza o placer. Es el Femenino salvaje, indómito, libre… Es la voz no escucha de nuestras ancestral y el espacio donde se oculta todo nuestro potencial de creación.

Lilith custodia las puertas de la iniciación de Venus que abre la Luna.
Y su trabajo es claro: no puedes sanar tu mundo emocional sin atravesar la sombra. No puedes revelar la luz sin antes atravesar la oscuridad.

Lilith te pide que mires: dónde te abandonaste, dónde callaste, dónde te domesticaron, dónde te avergonzaron por ser intensa, sexual, emocional o libre.

Sin Lilith, la Luna se vuelve victimismo.
Y sin Venus, Lilith se vuelve rabia sin dirección.

Lilith no quiere que te quedes en la herida. Quiere que recuperes tu poder.

Entonces, Lilith se respeta como la gran iniciadora. La que nos permite integrar a la Luna para desplegar todo el potencial de Venus.

La integración: el nacimiento de la Emperatriz

Cuando Venus, la Luna y Lilith se integran,
algo profundo sucede:

✨ La emoción deja de gobernarte y se convierte en sabiduría.
✨ La sombra deja de sabotearte y se vuelve fuerza vital.
✨ La luz deja de ser aspiración y se encarna plenamente en el cuerpo.

Entonces aparece ella…
la Emperatriz.
La Reina soberana del Cielo, la Tierra y el Inframundo.
La mujer que crea realidad porque habita su centro.

No es perfecta.
No es siempre dulce.
No es siempre luminosa.

Es íntegra. Es radicalmente honesta. Y conoce su poder. 

Y esa es la verdadera iniciación del Sagrado Femenino:
no elegir entre luz o la oscuridad, sino hacerlas danzar juntas en el cuerpo. Y eso es precisamente lo que nos enseña a Luna en su ciclar: a veces está llena y refleja la luz divina, como Venus. Otras es oscura y se repliega hacia adentro para conectar con su poder y sabiduría, como Lilith.

Conclusión: el regreso al trono interior

Hoy te invito a preguntarte, con honestidad y profundo amor hacia ti misma:

  • ¿A cuál de estas tres fuerzas ha rechazado?
  • ¿Cuál te incomoda más?
  • ¿Dónde estás intentando ser Venus sin haber atravesado la Luna y a Lilith?

La soberanía no es algo que alguien te concede. Es algo que recuerdas.

Y el trono no está fuera. Está en tu cuerpo, en tu útero, en tu corazón, en tu verdad. Necesitamos encarnar plenamente la tríada del Sagrado Femenino: Venus, la Luna y Lilith. 

Que esta transmisión sea una llave.
Un recuerdo.
Un regreso.

Gracias por llegar hasta aquí, hermana.
Gracias por caminar conmigo el sendero de la Rosa.

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

LA INICIACIÓN

Curso de Iniciación a los Misterios Femeninos

«Todo lo que sé de la luz, me lo enseñó la oscuridad»

Inscríbete a nuestro curso gratuito de introducción a los misterios femeninos y las enseñanzas de las Sacerdotisas de la Rosa Mystica. 

Descubre cómo habitar tu cuerpo-templo y cómo activar tu energía sexual creativa para abrazar tu poder y tu fuerza erótica femenina.  

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Contenido protegido

Utilizamos cookies propias y de terceros que permiten al usuario navegación a través de otra página web. Más información.

Abrir chat
1
¡Hola, bella! ¿Puedo ayudarte?
¿Hablamos?
Hola, bella 👋
¿En qué puedo ayudarte?