Nuestra niña interior tiene la clave para nuestra realización personal y nuestra felicidad porque en ella reside todo nuestro potencial. Por un lado, guarda las memorias de nuestra alma y de aquello que hemos sido. Y, por otro lado, recoge todos nuestros dones y talentos, y todo lo que podemos llegar a ser. A un nivel espiritual, es la semilla de la Diosa en cada una de nosotras, y aprender a escuchar el modo en que se comunica con nosotras es parte de nuestro camino de desarrollo personal.


En esta nueva píldora de sabiduría femenina para la vida cotidiana hablamos sobre nuestra niña interior. Y el modo que ella tiene de comunicarse con nosotras.

Es una píldora que hago en respuesta a las dudas que me habéis ido planteando en esta comunidad de mujeres conscientes que estamos creando juntas.

Espero que te ayude y disfrutes de ella… y ya sabes, si tienes cualquier pregunta ¡te leo en los comentarios!


¿No puedes quedarte a ver el vídeo? Escucha esta píldora en formato podcast:

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Esta nueva píldora de sabiduría femenina para la vida cotidiana que hoy te traigo es una respuesta a las dudas que me habéis ido planteando en esta comunidad de mujeres conscientes que estamos creando juntas.

En concreto es una respuesta a la pregunta que me hacía Eva Fernández sobre: ¿Cómo saber qué hay que sanar? ¿Cómo liberarnos de las heridas?

A esta segunda pregunta te diré que el mejor modo de sanar una herida es poniendo mucha luz y mucha conciencia, y sabiendo escuchar las voces de nuestra niña interior.

La niña interior tiene la clave para tu realización personal y tu felicidad porque en ella reside todo tu potencial.

Por un lado, guarda las memorias de nuestra alma y de aquello que hemos sido. Y, por otro lado, recoge todos nuestros dones y talentos, y todo lo que podemos llegar a ser. A nivel espiritual, es la semilla de la diosa en cada una de nosotras.

El problema es que todas, absolutamente todas, hemos sufrido de pequeñas porque el amor y la atención que recibimos no se adecuaba a lo que necesitábamos. Eso siempre causa algún tipo de daño emocional.

Los adultos no estamos preparados para cuidar y amar a los más pequeños porque también somos mayores hambrientos de amor y cuidado. Por eso es tan sanador hacerte responsable de ti misma, desde la adulta que eres conectar con tu niña interior, y poner toda tu atención y conciencia en atender todas sus necesidades no satisfechas.

La niña interior tiene un modo muy directo de hablarnos: en aquellas áreas o facetas de tu vida que no funcionan como a ti te gustarían, allí la niña interior tiene algo que decirte.

Esto es así porque la niña interior es el conjunto de todas nuestras potencialidades en estado puro y, por tanto, desde ellas alcanzaríamos la realización en y todas las áreas de la vida. Cuando en una o varias de estas áreas no conseguimos vivir plenamente, entonces nuestra niña interior herida está alzando su voz para que sea escuchada.

Aunque todas encarnamos con talentos y potencialidades únicas, ya desde el útero de nuestra madre comenzamos a interiorizar toda una serie de patrones, creencias, sentimientos, emociones y actitudes… que proceden de lo que vamos integrando al relacionarnos con los otros. Y a medida que crecemos vamos generando una serie de corazas para proteger a nuestra niña interior y ese tesoro único que tenemos dentro.

Y es ahora, en la edad adulta, que todas nuestras relaciones tienen el cometido de despertar todo ese material inconsciente que está en nuestro interior para que podamos mirarlo y sanarlo, si es necesario. Nos sirven de espejo para que comencemos a romper esas corazas.

Y cuando hablo de relaciones no solo me estoy refiriendo a personas. También es la relación que tienes contigo misma, con tu cuerpo, la casa en la que vives, el coche que conduces… ¿Te ocupas de ti misma? ¿Tienes una buena alimentación? ¿Una buena higiene? ¿Eres capaz de conectar con tu belleza? ¿Descuidas tu casa, el arreglo del coche?

Por su puesto, las relaciones incluyen tu entorno más cercano: tu pareja, tus hijos, tus padres, tus amigos, tus compañeros de trabajo… ¿entras fácilmente en conflicto con ellos? ¿Reaccionas y creas separación? ¿Cuándo algo te hace saltar todos los resortes eres capaz de ver tu parte de responsabilidad? Porque ahí la herida se está abriendo y te está mostrando el modo que tienes de autosabotear tu propia felicidad.

La primera pregunta que me hacía Eva era cómo poder sanar esas heridas. La única respuesta que yo puedo darte, desde mi experiencia, es ponerle mucha luz, mucha conciencia y mucho amor.

Cuando empezamos a vivir desde la ciclicidad, no sólo de nuestro cuerpo de mujer, sino también desde la ciclicidad de la tierra, podemos aprovechar los momentos en los que vamos hacia adentro, hacia la oscuridad para mirar esas sombras. A un nivel corporal este momento es muy claro: es nuestra fase pre-menstrual. Es el momento en que nuestra chamana, nuestra bruja interna nos está gritando que hay algo urgente que hay que atender, porque lo que ella quiere es que seas la mejor versión de ti misma, y que transformes a esa niña interior herida en la niña interior mágica que lo merece absolutamente todo.

Y si además acompañas esta observación con un registro mensual, esos patrones y heridas empezarán a emerger de un modo muy claro.


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Fotografía de cabecera: Julia Caesar para Unsplash

Rosa Mística

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2 Comentarios

  1. es una gran riqueza encontrar la enseñanzas compartidas desde tu experiencia y una gran oportunidad de conciencia y crecimiento estar unidas en este maravilloso camino, muchas gracias

    • Gracias a ti, Adriana, por compartir tus palabras. Un abrazo!


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