El 11:11 es un portal de poder que celebramos cada año el 11 de noviembre, aunque cada vez nos trae una enseñanza y un propósito diferentes. En esta nueva píldora de sabiduría femenina para la vida cotidiana hablamos de la energía disponible para este año tan caótico y confuso como ha sido el 2020.


Esta nueva píldora de sabiduría femenina es además una co-creación con Isabel Piedra, la profesora de canalización de la escuela. Isabel nos acompaña cada viernes en la activación del útero que realizamos en la escuela. Nos ayuda a sostener la energía y a entender los mensajes que llegan a nosotras cuando nos abrimos a ser canal de manifestación.

¿No puedes quedarte a ver el vídeo? Escucha esta píldora en formato podcast:

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qué es el portal 11:11

Antes de entrar a hablar de qué energías trae el portal 11:11 para este final de 2020 vamos a hacer una pequeña introducción a qué es este portal.

Todos los años pasamos por un portal 11:11. El 11 de noviembre, el mes 11, y en general, es una invitación a mirar en nuestro interior para manifestar una vida más próspera. Nos viene a decir que la realidad en la que vivimos es un reflejo de lo que está sucediendo en nuestro mundo interior. Y que, si no nos gusta lo que estamos manifestando, debemos ir hacia adentro y observas qué está pasando.

las energías de 11:11 en 2020

El 2020 ha sido un año para eso: nos ha hecho parar y nos ha medito en casa para que lidiemos con nuestros propios demonios. Ha puesto encima de la mesa nuestros patrones y creencias limitantes, todos nuestros dramas y asuntos pendientes. Y lo ha hecho tanto a un nivel individual como colectivo.   

Si me pidieran definir el 2020 yo diría que ha sido una Noche Oscura del Alma para la sociedad occidental. Durante estos meses hemos visto caer estructuras que creíamos muy consolidadas y lo han hecho porque ya están obsoletas. Ya no encajan con la nueva frecuencia que está ingresando en el planeta. A la misma vez, aunque aún no lo veamos, se están creando nuevas estructuras.

En el tránsito entre lo viejo que muere y lo nuevo que nace hay un gran vacío. Y este vacío está representado por este portal 11:11. Es, en realidad, un vacío fértil. Ese espacio oscuro del útero de la madre donde la vida se gesta, donde lo nuevo se crea, donde existen infinitas posibilidades. Y ahí está el gran poder al que nos invita este portal. Porque somos nosotras las que decidimos qué queremos gestar, desde qué lugar, con qué energías y con qué emociones.

El 2020 marca un punto de no retorno que nos está mostrando la relación que mantenemos con la esencia de la sabiduría femenina y con su sacralidad. Os está mostrando el camino de vuelta a nuestra esencia más genuina,

Hasta ahora, hemos hecho un trabajo profundo de mirar nuestra sombra y hemos tomado conciencia de nuestros procesos internos. Esto forma parte de las enseñanzas de esta noche oscura del alma y de las enseñanzas del Divino femenino. Además nos da mucha fuerza, nos empodera. Y esta necesidad de ir hacia adentro de tanto en tanto para mirar nuestra sombra nos va a seguir sirviendo. Pero este portal nos invita a cambiar el foco.

Hasta ahora lo hemos hecho enfocándonos en el drama y esto, muchas veces, nos hace caer en el victimismo. Es muy difícil salir de ahí porque nos enganchamos al dolor y a la pena que sentimos por nosotras mismas.

el 11:11 y la recuperación de la sabiduría femenina

Este portal nos invita a purificar la mirada interior y a intentar ir hacia adentro desde una mirada de águila: a observar las cosas desde la distancia, con una perspectiva global, no caemos tan fácilmente en el drama y podemos tomar mejores decisiones. Podemos tomar conciencia de que mis circunstancias, no me definen. Mi valor viene de otro lugar, desde un lugar de certeza que me conecta con el merecimiento y no con la escasez.

Esto nos lleva a conectar con la Madre en mayúsculas, la Diosa que habita en nosotras, capaz de mirarse a sí misma con compasión, respeto y amor. De este modo, creamos una mirada interior que es constructiva, que es capaz de ver la sombra, pero también la luz que inevitablemente va unida a ella. Desde ahí, desde esa mirada de águila, compasiva y amorosa, podemos hacer el cambio, sabiendo que estamos sostenidas por algo que es mucho más grande que nosotras mismas. Eso es retornar a la sabiduría de la Madre Divina, de la chispa del Divino femenino que habita en ti.

Podemos quejarnos de los políticos, nuestros jefes, nuestros compañeros de trabajo, nuestras parejas o nuestros hijos, todos tenemos derecho a la pataleta y hay que darle salida a nuestra rabia, nuestra frustración y nuestra ira, pero es importante que no sigamos cayendo en el victimismo y en el drama. Desde la escuela damos rienda suelta a estas emociones densas con herramientas femeninas: la danza, la respiración y la activación de nuestros úteros, tanto físicos como energéticos. Y nos sabemos una tribu que sostiene y es sostenida por lo divino.

Ahora es tiempo de tomar responsabilidad sobre cómo nos relacionamos con nosotras mismas y nuestra esencia sagrada.

Y es importante que durante estos días te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo te hablas a ti misma?
  • ¿Te escuchas? ¿Atiendes tus necesidades?
  • ¿Te das espacios de quietud y de silencio para realmente conectar con lo que deseas?
  • ¿Cuidas de tu cuero de forma consciente como el templo que es? ¿Lo nutres bien?
  • ¿Estas conectada con la ciclicidad de tu útero y entiendes las necesidades cambiantes de cada una de sus fases?
  • ¿Qué es lo que te están enseñando tus relaciones más cercanas sobre la conexión que tienes contigo misma?

Son preguntas para reflexionar mucho en este portal 11:11 porque nos llevan a la clave de este momento: la recuperación de la sabiduría femenina y la conexión con la Diosa que habita en cada una de nosotras (y también en los hombres).  

En nuestra esencia sagrada, en nuestra soberanía, nada nos puede perturbar por mucha inestabilidad que veamos fuera. Desde ahí, conectamos con nuestro Yo Superior y nuestros guías para pedir que nos orienten y nos apoyen. Y es desde ahí que nos sentimos sostenidas para crear y manifestar la realidad que deseamos.

Para esto es importante la disciplina y el compromiso: el compromiso con la práctica espiritual diaria y el compromiso con nosotras mismas. Y es aquí donde las cualidades del Divino Masculino entran en juego y nos ayudan, nos contienen y nos impulsan.

A partir de este momento, te invito a simplificar tu vida para encontrar momentos en los que apagues el ruido mental, tanto interno como externo, que nos lleva al miedo y la incertidumbre, para elegir todo lo que te nutre a todos los niveles y, desde ahí, crear la vida que deseas y te mereces, en conexión con todos tus dones y talentos, y con la chispa divina que habita en tu interior.


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