Las Sacerdotisa de la Diosa

En esta nueva píldora de sabiduría femenina para la vida cotidiana hablamos de las Sacerdotisas de la Diosa, quiénes son, cómo podemos recuperar sus enseñanzas y cómo reconocerlas.


Escucha todas las Píldoras de Sabiduría Femenina en Spotify y Apple Podcasts.


DESMITIFICANDO EL TÉRMINO «SACERDOTISA»

Lo primero que me gustaría hacer antes de entrar de lleno a hablar de las sacerdotisas de la Diosa es desmitificar el término «sacerdotisa»…, porque la primera imagen que se nos suele venir a la cabeza cuando pensamos en una sacerdotisa es, quizás, una monja de clausura… o ahora que están un poco más de moda, mujeres con velo y tiara en la cabeza… y quizás esta última imagen se acerca más a lo que debieron ser, pero en pleno siglo XXI, nos resulta anacrónica… y nos puede producir el mismo rechazo que la imagen de una monja de clausura. Al menos a mi me lo producía hasta no hace mucho tiempo.

LAS SACERDOTISAS DE LA DIOSA Y LA ESPIRITUALIDAD FEMENINA

Una sacerdotisa de la Diosa no está vinculada a ninguna religión, pero sí a una espiritualidad vivida desde lo femenino. Y esto, ¿qué significa?

En primer lugar, la espiritualidad, en general, te invita a huir de cualquier dogma o cualquier institución religiosa y encontrar la divinidad dentro de ti. La diosa está en todo lo creado y todo lo creado es parte de la divinidad. Tú, yo, todos los seres vivos que habitamos en este planeta tenemos esa chispa de lo divino y, por esa misma razón, todo lo creado es sagrado.

En segundo lugar, supone entender que la Diosa contiene al Dios. Es decir, todo lo que se ha creado procede del principio femenino. Hombres y mujeres, machos y hembras, todos venimos de un útero. Todo lo que existe en el mundo etérico y se quiere manifestar aquí, en la tierra, lo hace a través de un útero físico o energético.

La espiritualidad femenina no niega el principio masculino, lo acoge como una parte importantísima de toda creación. Sin embargo, la parte femenina de la divinidad es lo que se nos ha negado durante demasiados siglos porque el patriarcado la borró por completo del mapa.

La Diosa se exilió y eso nos produjo una enorme herida de separación. Y, desde entonces, allá por año 2000 a.C., andamos todos como perdidos, buscando algo que nos falta, intentando unir lo que está separado. Y no llegamos a entender que el único lugar donde hay que buscarlo es dentro. En nuestro interior ya existe esa unidad diosa-dios, femenino-masculino… pero la mayor parte del tiempo anda como peleados, en discordia, porque hemos olvidado cómo danzar con esta polaridad, cómo hacernos el amor a nosotras mismas.

En tercer lugar, para la espiritualidad vivida desde lo femenino las grandes enseñanzas de nuestra vida, aquello que nos va a llevar a esa unidad anhelada, no se producen en una cueva esperando la iluminación mientras meditamos… No. Las grandes enseñanzas vienen a través de la experiencia y, en concreto, a través del cuerpo y a través de las relaciones.

Por un lado, el cuerpo es el vehículo a través del que experimentamos la vida y debemos honrarlo. Por otro lado, debemos darnos cuenta que estamos en relación con todo y todo lo que está en nuestra vida actúa como un espejo que nos muestra la relación que tenemos con nosotras mismas y con esa polaridad que hay en nuestro interior.

Las Sacerdotisas de la Diosa eran y son mujeres que viven en sociedad, con roles muy diferentes: son madres, amantes, hijas, hermanas, empresarias de éxito, directoras de multinacionales, líderes de sus comunidades, educadoras, cuidadoras, ingenieras…

las cualidades de una sacerdotisa de la diosa

¿Qué es lo que las diferencias de otras mujeres?

Que viven en conexión con la Diosa y esta Diosa se personifica en la Madre Tierra. Reconocen la ciclicidad y los ritmos orgánicos de la naturaleza, y los respetan. Saben que hay momentos de expansión (momentos Yang) y momentos de recogimiento (momentos Yin). Momentos de accionar y momentos de dejarse ser, y descansar. Que hay momentos de crear y momentos de dejar morir. Luz y oscuridad.

Son mujeres que siguen la rueda medicina del año para ganar en autoconocimiento y sabiduría.

Son mujeres que conocen la medicina de la tierra: los aceites esenciales, las hierbas y plantas medicinales, el poder curativo de las piedras. Y también conocen el lenguaje de las estrellas: se saben conectadas con las fases de la luna, el viaje de los planetas y el autoconocimiento que pueda traer la astrología.

Son mujeres que unen el cielo y la tierra.

Muchas de ellas son también mujeres instruidas, que saben que la Diosa nunca desapareció (por mucho que el patriarcado se empeñara) y que se mantuvo latente, esperando el mejor momento para regresar, escondida bajo el lenguaje simbólico de los poemas místicos, las obras de arte y las catedrales.

Por eso, a veces, sus enseñanzas son escurridizas, porque, durante mucho tiempo, fueron peligrosas para las mujeres que las abrazaban. Eran enseñanzas prohibidas de tanto poder que nos dan y, como muchas de nosotras fuimos quemadas por no renunciar a ellas, en las memorias inconscientes colectivas aún está muy presente esa herida y ese miedo.

El poder que nos ofrece la espiritualidad femenina es la conexión con nuestro útero y sus enseñanzas. Esos úteros en los que reproducimos el ciclar de la naturaleza, creamos vida, parimos a la humanidad y nos conectamos con la Diosa que habita en cada una de nosotras.

Nos hemos desconectado tanto de nuestros cuerpos, nuestros úteros, nuestra sangre y la naturaleza que hemos olvidado que somos las representantes de la diosa en la tierra.

¿Cómo reconocer a una sacerdotisa hoy?

En primer lugar, es una mujer con una presencia poderosa.

Esta presencia tiene que mucho que ver con el hecho de haber reconocido y abrazado su poder, de proyectarse desde ese poder y de mantener una vibración alta. Esta presencia poderosa tiene mucho que ver con habitar nuestro cuerpo, habitar nuestra soberanía. Y esto nos lo proporciona una practica diaria centrada en el corazón, en el enraizamiento, la conexión con la tierra y la conexión con el cielo.

Hace muchos años, cuando trabaja en el Museo Arqueológico Nacional, un día vino a visitarnos la actriz Asumpta Serna… a lo mejor algunas de vosotras ni la conocéis… pero, el caso es que recuerdo que ella tenía una presencia tan poderosa que, sólo estaba paseando por las salas del museo, y todo el mundo se volvía a mirarla, por el modo que tenía de caminar, por la energía que emanaba…. Era impresionante…

Después recuerdo que subí con ella en el ascensor y su energía me envolvió, emanaba de dentro de ella y llenaba todo el espacio… fue muy impactante para mi y fue la primera experiencia que tuve de estar junto a una mujer poderosa… y en ningún momento abrió la boca para decir nada… Impresionante…

Esta presencia poderosa también tiene mucho que ver con practicar una belleza consciente. Es una mujer que se sabe nutrir a un nivel físico, emocional y espiritual, y esto hace que emane de ellas una belleza interior que nada tiene que ver con los cánones de belleza que nos han trasmitido, y que solo nos limitan y encorsetan.

Es una mujer que hace de su estilo algo sagrado, que ritualiza su cuerpo y sus espacios, y que sabe que así encarnan a la diosa.

En segundo lugar, es una mujer que sabe quién es y, sobre todo, sabe quién no es. Ha dejado de ser una hija del patriarcado y sabe que todo lo que llega a su vida va a enseñarle algo.

Cuando corporeizamos las energías de la sacerdotisa en nosotras, nuestra personalidad se convierte en una expresión limpia y directa de nuestra alma… y comenzamos a recordar.


también te puede interesar


Las Sacerdotisa de la Diosa

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.