Con el inicio del nuevo año astrológico comenzamos también una nueva sección de contenidos de valor en Inake: sabiduría femenina para la vida cotidiana.

Pero, antes de seguir, me gustaría comentarte qué es para mi la sabiduría femenina, porque sé bien –a través de los testimonios de las mujeres que han ido pasando por mis talleres a lo largo de los años– que puede diferir un poco según con quién hables. Esa es la magia de lo femenino. 

Por mi experiencia (re)conectar con la sabiduría femenina es volver a (re)conectar con la sabiduría ancestral de la naturaleza, esa que tan bien conocían nuestras antepasadas.

Si nos paramos a observarla un poquito nos daremos cuenta que la naturaleza se rige por ciclos de vida y muerte, creación y destrucción, luz y oscuridad, expansión y recogimiento. Y que, además, para crear vida y producir muerte utiliza dos energías: la femenina y la masculina, y cuatro elementos: el aire, el fuego, el agua y la tierra.

Para las mujeres es fácil entender estos ciclos porque los reproducimos en nuestro cuerpo a través del ciclo menstrual. Durante más o menos 28 días atravesamos momentos de expansión y momentos de recogimiento, y las cuatro fases hormonales de nuestro ciclo nos conectan con las cualidades de los cuatro elementos, y las energías de las cuatro fases de la luna y las cuatro estaciones del año.

Volver a aplicar esta sabiduría ancestral a nuestra vida cotidiana significa volver al cuerpo y conectar de nuevo con nuestro ciclo menstrual. Si nos paramos un momento en quietud a escuchar los mensajes que nos trae nuestro cuerpo en cada fase del ciclo podremos entender qué es lo que ya tenemos que soltar, dejar morir, porque ya ha cumplido su función en nuestra vida, y qué está pulsando por nacer. Recuperaremos esa parte instintiva y salvaje nuestra que nos permite tomar las riendas de nuestra propia vida.

Incorporal la sabiduría femenina a la vida cotidiana también es entender cómo funciona el ciclo de la luna y sus fases, así como la constelación por la que atraviesa en cada momento. Por ejemplo, en luna nueva, puesto que simboliza un nuevo comienzo, es un momento ideal para renovarse y abandonar un mal hábito. El cuarto creciente favorece el crecimiento y el cuerpo lo absorbe todo y en mayor cantidad. Con la luna llena el cuerpo tiende a hincharse y a retener líquidos, las heridas sangran más y se sufre insomnio con más facilidad. En cuarto menguante el cuerpo tiene más facilidad para desprenderse de lo que le sobra, por lo que es un buen momento para drenarlo y desintoxicarlo.

Cuando la luna atraviesa las constelaciones de agua (Cáncer, Escorpio y Piscis), las energías son más fértiles. Cuando atraviesa las constelaciones de tierra (Tauro, Virgo y Capricornio), las energías son también fértiles, pero son más sutiles, frías y secas.

Cuando la luna atraviesa las constelaciones de fuego (Aries, Leo y Sagitario) las energías son más secas, proporcionan más fortaleza y vitalidad. Y cuando atraviesa las constelaciones de aire (Géminis, Libra y Acuario), las energías son húmedas y rápidas.

Incorporar la sabiduría femenina a la vida cotidiana también es entender el ciclo del Sol y las estaciones para, por ejemplo, idear proyectos nuevos, lanzarlos, recoger sus frutos o reevaluar aquellos aspectos que no terminaron de funcionar. El ciclo solar nos conecta también con la rueda de los arquetipos femeninos, un mapa que podemos utilizar para el autoconocimiento y el empoderamiento en nuestra vida diaria.

Conectar con la sabiduría femenina es poner nuestro cuerpo en movimiento, porque sólo así desconectamos la mente y dejamos que afloren nuestras emociones y nuestro instinto. La danza es para mi la herramienta de meditación que más me ayuda. Es también un ritual, a través de ella corporeizo las enseñanzas de la Diosa, pero puede que tú utilices otras. Hay múltiples posibilidades. Te invito a encontrar la que mejor se adapte a tus necesidades.

Recuperar la sexualidad consciente es también una forma de recuperar la sabiduría ancestral femenina. Al cultivar tu energía sexual interna tienes la posibilidad de utilizarla para crear y destruir todo aquello que quieras en tu vida. Igual lo puedes hacer en pareja: crear la vida que deseáis para los dos y destruir aquello que os separa, para darle una nueva cualidad.

Por último, puedes también incorporar el trabajo con los elementos. Utiliza la respiración consciente o los inciensos para trabajar con el elemento aire; los aceites esenciales para trabaja con el elemento agua; las velas para trabajar con el elemento fuego y las piedras y cristales para trabajar con el elemento tierra. Una opción maravillosa puede ser el uso de huevos vaginales.


Como ves, la sabiduría femenina puede ser muy espiritual y a la vez muy práctica. Esa es precisamente la cualidad más característica de la energía femenina: la unión de las polaridades. Te animo a comenzar a explorar todas sus posibilidades y aplicarlas a tu vida cotidiana.


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Rosa Mística

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