Las tres puertas sagradas del Yoni

Las artes tántricas taoístas son un conjunto de prácticas de más de 5000 años de antigüedad, que nos permiten cultivar nuestra energía sexual creativa interna. Para las antiguas maestras taoístas la sexualidad estuvo siempre vinculada al poder creativo y creador que poseemos las mujeres.  A través de un cultivo consciente de nuestra energía sexual podemos incrementar no sólo el placer, sino también nuestra salud, nuestra vitalidad y nuestra conexión espiritual.


Estas prácticas se recogieron en diversos tratados a lo largo del tiempo y dieron lugar a lo que hoy conocemos como las «artes de alcoba». Estas artes no sólo contienen descripciones detalladas de posturas y ritmos en las relaciones sexuales. También incluyen la práctica mística y energética de elevar y hacer circular la energía sexual a fin de ganar en salud, longevidad y desarrollo espiritual.

Estas prácticas pueden ser con otro (el cultivo de la energía sexual en pareja o tantra rojo) o contigo misma (el cultivo de la energía sexual individual o tantra blanco). Y de nuevo quiero insistir en algo. El tantra es un camino espiritual que utiliza la energía sexual para entrar en estados alterados de conciencia. No es sexo. Y el Tao entiende la energía sexual como una energía de vida que puedes utilizarla para ganar en salud y en vitalidad, y para nutrir e impulsar tus relaciones y tus proyectos. 

Para que me entiendes mejor, voy a empezar a llamarla energía creadora, Shakti. Y esta Shakti, que puedes visualizar como una serpiente enroscada en tu útero, es el poder que tenemos las mujeres. Es importante que entiendas que se ha producido una enorme desconexión con este poder. Antes de lanzarte a experimentar con una pareja las posibilidades que tiene la sexualidad sagrada y la profunda conexión que os aporta, tienes que volver a conectar con tu cuerpo, entender cómo funciona y volver a darle el espacio sagrado y el amor que se merece. Primero tienes que recordar de nuevo cómo funciona tu energía sexual, para después poder compartir(te) desde un lugar mucho más sano y empoderado, en el que el goce con el otrx sea infinito.


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El yoni: nuestro templo sagrado

Para las antiguas maestras taoístas, la eyaculación femenina es una manifestación física de la activación de nuestra energía creadora. En los antiguos textos taoístas podemos encontrar la mención a tres tipos de eyaculación, que se denominan las tres aguas sagradas o los tres néctares sagrados. Estos tres néctares están asociados a las tres puertas misteriosas del Yoni.

Yoni es una palabra sáscrita de tradición yóguica que significa «vientre», «símbolo de la vida» o «lugar sagrado». En Occidente, lo utilizamos habitualmente para hacer referencia a la vagina.

El Yoni es una red interconectada, una fuente de placer y poder creativo. Constituye nuestro manantial de energía sexual y, al movilizarlo sutilmente, hacemos circular nuestra energía creativa a través de los canales y por todo el cuerpo. Esto es así porque el Yoni posee puntos reflejos que establecen conexiones con los órganos de nuestro cuerpo. Cuando tomamos conciencia de esto, podemos llevar energía de vida a todas las partes de nuestra anatomía.  

Las tres puertas misteriosas del Yoni

En los antiguos tratados de sabiduría taoísta se dice que el templo sagrado de nuestro Yoni posee tres puertas misteriosas que hay que ir atravesando. Esas tres puertas se corresponden con el clítoris, el punto G y el cérvix.

Las maestras taoístas explican que el proceso de apertura de las tres puertas debe hacerse con amor y que es necesario hacerlo secuencialmente, una por una, comenzando con la primera puerta para después poder abrir la segunda y más tarde la tercera.

Además, según las sabias taoístas, la relación entre el corazón de una mujer y su Yoni es muy fuerte, y por eso cuanto más abierto esté el corazón, más orgasmos, eyaculación y placer podrá tener la mujer. Por ello, en las «artes de alcoba taoístas» se considera que los preliminares son fundamentales y que la estimulación de las zonas erógenas de una mujer debe hacerse con amor, tiempo y paciencia.

Conocer las tres puertas del Yoni te ayudará a activar las tres aguas sagradas dentro de los tres niveles de lo que llamamos la Fuente de Jade. Recuerda que profundizamos en todos estos aspectos en las clases online de Activación del Útero y Artes Tántricas Taoístas.

La primera puerta: el clítoris

El clítoris está conectado con la glándula pineal. Es la puerta encargada de encender el sistema eléctrico de nuestro cuerpo para que brille y su energía se expanda y eleve. Su néctar prepara el cuerpo para transcender la energía sexual hacia la espiritualidad.

La segunda puerta: el punto G

El punto G, o punto de la Diosa, estimula la energía del hígado, mueve nuestras emociones y activa nuestra pasión. Su néctar produce una limpieza del alma y abre el camino al orgasmo espiritual. Sin embargo, para atravesar esta puerta necesitamos desprendernos de los miedos y los temores.

La tercera puerta: el cérvix

El cérvix es la zona refleja del corazón. Con una penetración profunda y amorosa, el corazón se abre. Con una penetración agresiva y sin amor, el corazón se cierra y la energía deja de fluir circularmente. El néctar de esta tercera puerta se libera con el orgasmo cervical, en el que se disuelven todos los límites y conectamos con lo divino.

Para abrir esta puerta es necesario que dejes atrás cualquier tipo de expectativa y te entregues al anhelo de morir en lo divino. Al fin y al cabo, el sexo es eso: una pequeña  muerte.

Meditación para conectar con tu Yoni

Para terminar, te invito realizar esta meditación para conectar con tu yoni.

Coloca tu mano derecha en el corazón y la izquierda sobre tu útero. Respira profundo y dedícate esta oración:

«La vagina es la nave cósmica por dónde llegamos a experimentar esta experiencia humana y es a través de la honra, el respeto y el amor que sanara este portal creador.

Las mujeres somos la nave, el portar conector entre los mundos, la fuente creadora, el vacío misterioso que encarna el potencial de transformación de lo mundano en divino, lo cotidiano en transcendente, y de transportar la conciencia a la supraconciencia.

Ahí abajo, entre mis piernas, descansa el templo que me ancla a la tierra, que me conecta a la experiencia humana y, a la vez, tiene el potencial de expandirme a mi esencia sagrada y en ella fusionarme con las estrellas. Abrirme al universo donde mis limitaciones desaparecen, mis dualidades se disuelven para recordarme mi divina unicidad.

Me abro al éxtasis sanador donde vibro y danzo… siendo una con el todo.


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