Compartimos con Valeria del Real, creadora de la Escuela Latinoamericana de de Sexualidad Sagrada, su experiencia de vida y cómo llegó a la sexualidad sagrada. Nos habla de qué es para ella la sexualidad sagrada, la importancia de volver al cuerpo, el auto-conocimiento y el auto-cultivo de nuestra energía sexual antes de abrirnos a compartir con otros.
En este directo hablamos con Valería del Real sobre sexualidad sagrada y ella nos ofrece una diferenciación entre sexo, sexualidad consciente y sexualidad sagrada.
Sexo es el intercambio carnal entre dos sujetos, entre dos personas. Puede haber amor, puedo no haber amor, puede incluso ser desde la violencia… es la unión sexual de dos cuerpos
La sexualidad consciente es cuando ya nos empezamos a dar cuenta que nuestro cuerpo es nuestro territorio personal y que me corresponde a mi respetarlo, cuidarlo, conocerme, explorarme, poner límites o decir lo que quiero o no quiero, abrirme a experimentar nuevas cosas o no…, Pero tiene que ver con esta capacidad consciente de hacerme cargo de mi placer y de mi ser completamente.
La sexualidad sagrada es cuando comenzamos a entender que el cuerpo es una herramienta de evolución. Para la sexualidad sagrada nuestro cuerpo es un templo donde habita un ser de luz que ha olvidado su origen divino.
La energía sexual será entonces esa gran llama que reactiva nuestras memorias, tanto celulares como energéticas y espirituales. Despierta nuestro segundo chakra, abre nuestro corazón y enciende nuestra pineal para, finalmente, activar nuestro cuerpo de luz o cuerpo crístico y recordar… que encarnamos el Paraíso en la Tierra y que somos la historia de amor entre el Cielo y la Tierra.
Con la llegada dela festividad de Beltane nos abrimos a conectar con el arquetipo femenino de la amante. En la Rueda Mediciande Gaia, la amante está representada en los mitos y cuentos ancestrales de diosas como Afrodita. En esta nueva píldora de sabiduría femenina para la vida cotidiana nos adentramos en sus enseñanzas y te dejo algunos consejos para poder activarla en ti, si sientes que está dormida.
Te confieso que, de todos los arquetipos femeninos que trabajamos en la Rueda de Gaia, dentro de las enseñanzas ancestrales de la escuela online, la amante es uno de mis favoritos. Ella es la maestra de la alquimia femenina. Activar y corporeizar su energía trae enormes regalos a nuestra vida.
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Qué nos enseña nuestra ama(n)te interna
Primera enseñanza. La alquimia interior
Nuestra amante interna nos enseña a conectar con la frecuencia del amor y, desde ahí, penetrar el mundo. Pero, nos advierte que, para que esto sea posible, necesitamos enfrentarnos a nuestras sombras y trasmutar los patrones internos que nos impiden realmente conectar con ese amor que somos y que guardamos en lo más profundo de nuestro corazón.
Ella nos enseña a encender nuestro fuego purificador y trabajar con la ciclicidad de nuestro útero para, mes a mes, realizar el proceso de alquimia emocional que necesitamos para alcanzar todo nuestro potencial.
Cuando nuestra amante interna se despierta en nosotras comenzamos a entender el enorme poder de transformación que posee abrazar nuestra ciclicidad y entonces no nos cuesta adquirir un compromiso con nosotras mismas, porque entendemos los enormes beneficios que aporta a nuestras vidas.
Segunda enseñanza. Amarnos a nosotras mismas
Nuestra amante interna se muestra como esa diosa Afrodita que emerge del mar completamente desnuda, preparada para entregarse sin miedo, porque sabe que se ama tanto, que no se siente vacía. No hay carencia en ella, por eso lo puede dar todo. Ahora bien, cuando siente que hay que parar, no tiene problemas en poner sanos límites y decir que no. Sabe cómo expresar su fuerza porque sabe cómo conectar también con las energías de su masculino interno.
Cuando el arquetipo de la amante está dormido en nosotras nos cuesta valorarnos a nosotras mismas y amarnos incondicionalmente, tendemos a dar de más (porque sentimos que no somos suficientes) o permanecemos ancladas en relaciones tóxicas (por miedo a la soledad).
Tercera enseñanza. Conectar con nuestro poder de creación
Nuestra amante interna nos enseña la enorme capacidad de creación que poseemos como mujeres y el modo en que podemos manifestar la vida que tanto anhelamos.
Si está dormida en nosotras, nos cuesta materializar nuestros sueños o dar vida a nuestros proyectos. Cuando la despertamos, nos muestra el camino y los pasos que debemos dar para materializar nuestros sueños.
Cuarta enseñanza. Estar presentes en el cuerpo y desarrollar una belleza consciente
Nuestra amante interna nos enseña a amar nuestro cuerpo-templo y a conectar con la belleza única que poseemos. Nos impulsa a reconciliarnos con nuestra feminidad y cuidar de nuestro aspecto, como un modo de encontrar lo que nos hace realmente únicas.
Y esto puede ser tanto subirte en unos tacones como en unas zapatilla de deporte. Pintarte los labios de rojo intenso o ir con la cara lavada… Nuestra amante interna nos invita a descubrir el significado de la belleza para cada una de nosotras… Para algunas de nosotras esto será decorar su cuerpo con tatuajes, para otra vestir de forma étnica o incluso como una pin-up…
Lo importante es que todas y cada una de las mujeres entienda que la belleza es estar a gusto en nuestra propia piel y seamos capaces de alabar a las mujeres que se atreven a ser fieles a ellas mismas y muestran al mundo su propio ideal de belleza, más allá de las modas y de los cánones que nos impone la sociedad.
Quinta enseñanza. Disfrutar del placer y la sensualidad
Nuestra amante disfruta de todo lo que es carnal porque entiende que todo lo sagrado se vive a través del cuerpo. Cuando nos desconectamos del cuerpo, también nos desconectamos de lo divino y, a la vez, nos desconectamos de la tierra y de toda su sabiduría ancestral.
La amante que vive en nosotras nos enseña a penetrar el mundo a través del corazón y a sanar las heridas que nos impide hacerlo. Sin embargo, cuando el arquetipo de la amante no está activo en nosotras, no somos capaces de abrirnos al placer, ni experimentar la vida a través de los sentidos.
Cómo activamos a nuestra amante interna
A través del fuego sagrado
Cuando activamos nuestro útero y realizamos una sanación profunda de nuestro cuenco sagrado, volvemos a conectar con nuestra enorme capacidad de creación y toda nuestra vida empieza a cambiar de manera casi instintiva: cambiamos de trabajo, comenzamos nuestro propio proyecto, cuestionamos nuestra relaciones o cambiamos de pareja…
Esto es así porque cuando nuestra Kundalini, nuestro fuego sagrado, se despierta, todo lo que estaba encerrado bajo capas y capas de corazas empieza a abrirse y todo en nuestra vida empieza un proceso de transformación… empezando por nosotras mismas.
A través de la sexualidad sagrada
Nuestra amante interna nos recuerda que nuestro cuerpo es un templo sagrado para amar y sentir placer. Al practicar una sexualidad sagrada y consciente, comenzamos a romper con los tabúes judeocristianos que nos han apartado durante siglos de nuestro cuerpo y de nuestra fuente esencial de gozo.
Empezamos también a entender lo que significa realmente la libertad sexual. Honramos nuestros cuerpos y nos damos sólo a aquellas parejas que saben honrar nuestra divinidad y, sobre todo, no juzgamos a aquellas mujeres que gozan sin tabúes de esta libertad.
A través de una activación específica
La activación nos ayuda a llevar al cuerpo la energía arquetípica representada por la amante. De este modo, dejan de ser palabras y teorías, y empezamos realmente a experimentar la fuerza de este arquetipo de transformación.
Todos los contenidos del mes de abril en La Espiral, la membresía de la escuela, están enfocados en ayudarte a despertar a la amante que habita en ti.
Este artículo se publicó originalmente el 1 de mayo de 2020.
Las mujeres de las sociedades occidentales no hemos recibido educación menstrual. Y no estoy hablando sólo de las que, a día de hoy, son abuelas o bisabuelas y recuerdan con amargura el día en que empezaron a sangrar y no sabían qué les pasaba. Porque nadie les había explicado nada sobre el ciclo menstrual. También me refiero a las que ahora somos mujeres o madres y que tan sólo hemos recibido instrucciones sobre cómo utilizar compresas menstruales. Pero seguimos sin entender nada de lo que vivimos durante los aproximadamente 35 años que dura la etapa fértil.
La educación menstrual es mucho más que enseñar a colocarse la compresa. Es entender el ciclo menstrual en todas sus dimensiones con el fin de que nos sintamos seguras y empoderadas mientras lo transitamos. Comprenderlo e interiorizar su naturaleza cíclica. Es aprender a escuchar el ritmo menstrual para bailar como queramos en cada momento.
Concretamente, quiere decir conocer las etapas vitales de las mujeres y sus características: infancia, adolescencia, etapa fértil (en la que se alternan ciclos menstruales y ciclos reproductivos), menopausia y madurez. También significa entender qué ocurre en cada fase del ciclo a nivel del aparato sexual. El pensamiento, las emociones, la intuición, la sexualidad, el cuerpo, la espiritualidad y las relaciones sociales, y aprender a cooperar con el potencial que tenemos en cada una de ellas.
Es imprescindible saber leer en nuestro cuerpo cuándo ovulamos para poder detectar los dos polos: el de máxima apertura (ovulación) y el de máximo recogimiento (menstruación). Al mismo tiempo, necesitamos tener un conocimiento detallado del proceso de ovulación con tal de saber cuándo y cómo nos podemos quedar embarazadas. Y cómo podemos evitar, propiciar y detectar el embarazo.
Finalmente, también quiere decir mostrar las diferentes maneras en que se puede gestionar el sangrado. Empezando por explicar que las mujeres que tenemos la capacidad de controlar la expulsión de la menstruación y decidir dónde hacerlo sin utilizar pañales menstruales ni manchar (lo que se conoce como sangrado libre), y siguiendo por mostrar las diferentes opciones de pañales menstruales que existen: compresas de tela, compresas de un solo uso, copas menstruales y tampones.
El poder de las madres para romper la cadena
La mayoría de las madres sabemos muy poquito sobre estas cuestiones. Así que seguimos legando a nuestras hijas lo que en su momento mamamos de nuestras madres: el silencio, el desprecio y la vergüenza hacia el ciclo menstrual, abocándolas a una absurda y dolorosa lucha en contra de su naturaleza cíclica.
Para romper esta cadena de desinformación e infravaloración del propio potencial hace falta que las mujeres conozcamos nuestro ciclo menstrual. Y aprendamos a cooperar con él. Una vez hayamos digerido e interiorizado estos conocimientos los transmitiremos espontáneamente a nuestras hijas e hijos y a nuestra pareja.
El poder de los padres para valorar y acompañar
Pertenecemos a un momento histórico en el que prevalece la idea de que la menstruación hace que las mujeres tengamos reacciones incontrolables y destructivas. Que dañan a nuestros seres queridos y minan nuestras relaciones de pareja. Y, de hecho, a menudo es así cuando no se entiende el ciclo menstrual ni se sabe cooperar con el potencial que ofrece cada una de sus fases. Sin embargo, una vez se comprende el ciclo, éste se transforma en un gran regalo para la relación de pareja. Y en vez de destruirla la fortalece y la hace crecer.
La tarea de los padres es la de aprender a escuchar las necesidades de su pareja en cada fase del ciclo. Y acompañarlas con amor y respeto. Es aprender a valorar el momento premenstrual en que su compañera pone encima de la mesa todo lo que no funciona en la relación. Y a no tener miedo a la intensidad emocional e intuitiva de las fases premenstrual y menstrual. Su modelo es el legado que dejarán a sus hijos e hijas.
La mejor edad para la educación menstrual
Las niñas y niños de 0-2 años sienten una gran fascinación por mirar qué expulsa el cuerpo de la madre cuando se sienta en el wáter: aún no tienen ningún prejuicio hacia la caca, el pipi, el flujo vaginal o la menstruación. Esta curiosidad libre de manías es un preciado tesoro para poder educar un ámbito de la vida que más adelante quedará vetado por el tabú cultural.
El hecho de que las hijas e hijos vean la regla y el flujo vaginal facilita que la madre pueda hablar del ciclo menstrual in situ, en el momento en que la vivencia despierta su curiosidad, y no desde lo abstracto, de forma desvinculada de la experiencia directa. También permite normalizar el ciclo e integrarlo en la vida de la pequeña o el pequeño. Finalmente, contribuye quizás a algo aún más importante. Que las hijas e hijos cataloguen la sexualidad como un tema del que se puede hablar con sus madres.
Preparar a las niñas para el primer sangrado
Por tanto, la preparación para la primera regla de las hijas empieza en su nacimiento y no a los ocho o diez años, como solemos imaginar. Edad en la que llegaríamos terriblemente tarde. Dicho lo anterior, cuando la niña empieza a experimentar los primeros cambios de la pubertad hay que actualizar estos conocimientos. Hablar de ello a menudo para que pueda vivir con seguridad y confianza su transformación en mujer cíclica.
El día de la primera regla es importante hacer una celebración del inicio del ciclo menstrual. En la que la acompañaremos y le daremos recursos para que se sienta bien en su paso a esta nueva etapa. Puede ser simplemente ir a tomar un chocolate caliente con la madre. O hacer una gran fiesta invitando a todas las mujeres que son importantes para ella. Eso sí, hay que organizarlo con ella para que se sienta cómoda e ilusionada.
Educar a los niños para acompañar el sangrado
Los niños también necesitan educación menstrual para saber acompañar y entenderse con todas las mujeres cíclicas que forman y formarán parte de su vida. Necesitan exactamente lo mismo que las niñas pero, evidentemente, sin la celebración de la primera regla. Si en cada fase del ciclo la madre comparte cómo se siente y cómo necesita ser acompañada, a la vez que el padre (o referentes masculinos) sabe escuchar y acompañar sus necesidades, el niño tendrá unos valiosos recursos para tratar con las mujeres.
Esta píldora se publicó por primera vez en abril de 2016. Parte de un texto original de Anna Salvia, publicado en la revista Niños sanos.
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