Sopa de miso

Fuente de sabor, salud, longevidad y felicidad. La macrobiótica considera esta sopa milenaria con alga wakame como un auténtico elixir cargado de beneficios. Y es una de mis recetas preferidas para la temporada de Invierno.

Según cuenta la leyenda, el miso fue un regalo que los dioses hicieron a la humanidad muchos siglos atrás. Con éste, le entregaron el elixir de la salud, la longevidad y la felicidad. Cientos de años después, el consumo de miso, un producto que se obtiene a partir de la fermentación de la soja y que destaca como fuente excelente de aminoácidos y enzimas naturales y probióticas, se ha expandido por todo el mundo.

El miso es el alimento estrella de la cocina macrobiótica. El equilibrio entre los principios del yin y el yang y de los cinco elementos son las bases de la macrobiótica. Un modo de vida que entiende la alimentación como el gran aliado del equilibrio físico y emocional. Sin un buen balance de estos principios, ninguna persona podrá gozar de auténtica salud física y emocional.

Pero, ¿cómo encontramos el equilibrio? La macrobiótica distingue entre el efecto yin (una energía fría y oscura) y el efecto yang (una energía caliente y luminosa). Todos los alimentos poseen las dos energías. Sin embargo, una de las dos siempre domina por encima de la otra. Del mismo modo que el equilibrio entre yin y yang rige las leyes de la naturaleza, una dieta saludable deberá buscar el balance entre estos dos polos opuestos. Asegurándonos de que no nos pasamos por exceso o por defecto de ninguno de los dos. Pero teniendo en cuenta, a su vez, las necesidades específicas de cada individuo en cada momento. Necesidades que irán cambiando de forma constante a lo largo de la vida.

Además del buen balance, la macrobiótica entiende que una alimentación saludable debe basarse en el consumo de alimentos ecológicos, de temporada y de proximidad, reduciendo el consumo de azúcares y harinas blancas, alcohol y otros tóxicos y aumentando la ingesta de alimentos integrales y alcalinizantes como las algas, el tamari y, por supuesto, el miso.

Qué necesitarás para preparar la sopa de miso

A pesar de que admite una infinidad de variantes, la receta tradicional combina principalmente dos ingredientes: el miso y las algas wakame. A menudo se le añaden también taquitos de tofu, cebolleta y puerro u otras verduras, setas, pescado o incluso carne.

Tanto el miso como las algas wakame son alimentos en los que predomina la energía yang. Según la medicina tradicional china, purifican la sangre, mejoran la calidad del pelo, de la piel y de los órganos. La wakame, como el resto de algas, es un vegetal del mar muy rico en calcio, magnesio, hierro y yodo, y es por su alta concentración de estas propiedades que no conviene abusar de ella: con 10 gramos al día tenemos más que suficiente.

Por su sencilla preparación, sus magníficas propiedades y su delicioso sabor, esta sopa resulta una excelente entrada en el mundo de las algas y el miso para todos los que no sepan como incorporar estos alimentos a sus platos del día a día.

Qué miso comprar

Aunque los tipos de miso más conocidos son el hatcho miso (de soja), el genmai miso (de soja y arroz integral) y el mugi miso (de soja y cebada), según el clima, las costumbres y los alimentos disponibles, puedes encontrar otras variedades, como el miso soba (con trigo sarraceno), el taima miso (con semillas de cáñamo) y el miso natto (con cebada y jengibre)

Podéis encontrar miso en distintos formatos: en sobres, deshidratado y preparado para hacer la sopa, en forma de pasta oscura en un frasco de cristal o en una bolsa hermética, o en caldo ya preparado y listo para consumir (caldo de genmai miso con alga wakame).

En cualquier caso, es importante que se adapta a vuestras necesidades nutricionales y lo compréis ecológico para aseguraros que se conservan todas sus extraordinarias cualidades.

Rosa Mística

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.